EN DEFENSA DE LA IDENTIDAD EUROPEA

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El Ethos Heroico: La voluntad de ser ante la nada.

Ascesis, restitución del orden y combate.

Frente a la decadencia de Occidente

Vivimos una crisis cuyo origen más profundo no es de orden político, sino espiritual y moral. Más allá de los agentes exógenos, somos los primeros responsables de la disolución de la identidad europea, provocada por el olvido de nuestra propia raíz. Frente a los dogmas del mundo moderno, que han arrastrado a nuestra civilización al abismo, urge recuperar la soberanía sobre nuestra memoria y nuestro espíritu.

No se trata de ofrecer una ideología que nos otorgue todas las respuestas sobre cómo debemos observar el mundo, ni mucho menos de adoptar ningún «ismo», presente o pasado. El primer cambio es nuestra responsabilidad: cuestionar la realidad y forjarnos. Solo así, tras la conquista interior, podremos aportar nuestro granito de arena en la batalla por las ideas dominantes en nuestra sociedad.

«Existir es combatir lo que me niega».

Dominique Venner –

Posición ante El Bien y El Mal

El Bien y el Mal no son construcciones sociales fruto de un tiempo y un espacio, sino fuerzas permanentes que se manifiestan en nuestra realidad. Nos han vendido que la moderación es siempre una virtud y que los grises representan la sensatez; sin embargo, ante el mal no cabe la equidistancia. 

El rechazo al relativismo es imperativo, puesto que caer en él no es una postura neutral, sino una rendición. Frente a su avance, lo que debemos adoptar es una posición incólume y radical.

El Eterno Femenino

La mujer encarna mucho más que la fertilidad, la continuidad de la sangre y el vínculo a la tierra: es el eje central de toda sociedad orgánica y el pilar sobre el que descansa la continuidad de una cultura. En nuestra cosmovisión tradicional pagana, previa a cualquier concepción semítica de la existencia, su papel era irremplazable: sanadora, artífice de la comunidad mediante la crianza, portadora de la historia, la tradición y sagrada mediadora en el tránsito hacia el otro mundo. Ella era el hecho sagrado.

Fidelidad al Ser

La conquista interior y el arraigo en la comunidad orgánica adquieren su sentido último en la coherencia existencial a través de nuestros actos. La rectitud no se demuestra con gestos aislados, sino en el día a día, afirmando nuestros principios hasta en el más nimio detalle.

Frente a esto, vivimos en sociedades anestesiadas que inducen a la complicidad con un sistema que, al alejarnos de nuestra naturaleza, encarna la perversión y el mal.